The Height of the Storm teje su relato triste y dulcemente
“El cumbre de la tempestad” de Florian Zeller… esplendida y angustiosa

Photo By © Joan Marcus

Lo más triste en la vida de una pareja, casada hace todo la vida, es el momento cuando la muerte los separa…y, en ese momento, a veces la mente juega con el que sobrevive y su vida sigue como si su pareja no se hubiera muerto. Así pasa en el drama arrebatador “The Height of the Storm” que estrenó recientemente en una producción emocionante del Manhattan Theatre Club de Nueva York. Además del emocionante libro de Zeller, la obra alardea la presencia de dos actores de primera: el formidable Jonathan Pryce en el papel de André, un escritor viviendo en Francia y la apasionada Eileen Atkins como su esposa difunta Madeleine, quien, en la mente de su esposo, todavía está viva.

El personaje de André, hábilmente interpretado por el Señor Pryce en una interpretación sobresaliente, es un anciano bajo las riendas de demencia o, tal vez, Alzeimer’s, quien, en unas escenas parece totalmente fuera de si mismo y en otras su lucidez es asombrosa. Es cierto que el público está presenciando el trabajo de un actor experto y astuto quien está creando un personaje memorable en un papel igualmente memorable…uno que va a perdurar mucho tiempo en la memoria de los espectadores. En un momento culminante de la obra, André, confuso, perturbado y miedoso, está sentado solo en uno de los rincones de su casa cuando los espectadores se fijan en las manos del anciano…que no dejan de moverse agitadamente como si fuera del control del actor; tal es el ingenio del Sr. Pryce.

La Señora Atkins, una de las actuales grandes damas del teatro mundial, da una extraordinaria imbuye su interpretación del cariño, amor y afección de una mujer que ha amado y protegido a su esposo durante cada minuto de cada año de su larga vida conyugal.

La obra también explora la situación familiar después de la muerte de un ser querido, Las dos hijas: Élise (Lisa O’Hare) y Anne (Amanda Drew) tratan con la muerte de su madre y la soledad y situación de su padre lo mejor que puedan. Élise, casada, no es tan conectada con el padre como lo es su hermana…que sencillamente quiere vender la casa paterna inmediatamente y terminar todos los detalles lo más pronto posible. La Señorita O’Hare da una interpretación apropiadamente glacial de su personaje. La Señorita Drew es poderosa como la hija más sencilla quien mejor entiende la situación de su padre.

La ultima escena de la obra en la cual los dos casados están sentados en la mesa, mirando al público, las manos abrochadas, es muy lastimosa e igualmente difícil de presenciar. El, los ojos vacíos, le dice a su esposa que no sabe cómo él no podrá aguantar el momento cuando ellos no están juntos. Ella, a su lado, consolándolo, le dice que siempre estarán juntos. Gracias al libro creíble del Sr. Zeller, no hay duda que esto es verdad.

La dirección del astuto Jonathan Kent crea un equilibrio entre lo que pasa en realidad y lo que pasa en la mente de su personaje principal. Escenografía de Anthony Ward, sonido de Paul Groothiuse, música original de Gary Yershon e iluminación de Hugh Vanstone captan sombras no sólo en la casa sino también en la desorientación mental del esposo lastimoso.

The Height of the Storm, en cartelera en el Samuel J Friedman Theatre, 261 de la calle cuarenta y siete oeste, Nueva York. Funciones: martes, a las siete; miércoles, a las dos y las siete, jueves, a las siete, viernes, a las ocho; sábado, a las dos y las ocho, domingo, a las dos. Boletos: $79 a $169, disponibles en la taquilla del teatro, por telecharge.com o al 212.239.6200.

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