“Los monólogos de la vagina”en México Dos de cada tres monólogos tocan las fibras del corazón

“Los Monólogos de la Vagina” de Eve Ensler, ha sido traducida a más de veintidós idiomas y presentada en varios centros teatrales alrededor del mundo… en ciudades tan diversas como lo son Bogotá y Buenos Aires, Boston y Roma, Nueva York y Montevideo. Ahora, la obra que celebra la esencia del ser femenil llegó a la ciudad de México con sus ciento veintiocho repeticiones de la palabra vagina en cada función y un sinfín de sinónimos de esta mismísima palabra, una palabra que las mujeres tienen cierto pudor en pronunciar. La producción, actualmente en cartelera en el Teatro Gran Melía de la ciudad de México, presenta a tres actrices, vestidas de negro, sentadas en unos taburetes, descalzas, quienes hablan de una variedad de temas relacionados con el “bello sexo” en una serie de monólogos pronunciados, y, a veces, leídos por una de las actrices individualmente, o, juntas, las tres trabajando el mismo monólogo como si fueran tres aspectos del mismo ser.

La introducción en la cual la Señorita Ensler escribe “Vagina. Ya está, lo he dicho.” Establece el tono de la obra que nació en un pequeño café y que ha sido presentada en cafeterías y universidades, transmitida por radio y producida hasta en un programa de HBO. En esta oda a la mujer y a su centro físico y espiritual, la escritora Ensler y las mujeres que la pronuncian animan a las mujeres del público a compartir con ellas no sólo el placer de ser mujer sino también el sufrimiento y el abuso que aguantan ciertas mujeres sólo por ser mujer.

Todos los monólogos muestran gran perspicacia y sagacidad de parte de la escritora. Algunas son divertidas, como El pelo en el cual ella anuncia “No puedes amar la vagina si no amas el vello.”, La inundación, en el que escucha “¿Ahí abajo? No he estado allí abajo desde 1953”, y, Si tu vagina se vistiera y Si tu vagina hablara, los cuales provocan risas; al escuchar uno, La mujer que amaba gemir, en la cual la actriz expresa una serie de gemidos pronunciados en el momento del orgasmo, las espectadoras se desternillan de risa. Otros monólogos conmueven sobre todo cuando las declamadoras mencionan el abuso físico y sexual de las mujeres en ciertas regiones del mundo, incluyendo México, pero el que más emociona es el impresionante Yo estaba allí en el cual, con las palabras “El corazón es capaz de sacrificarse. La vagina también,” la que habla describe cómo se sintió al presenciar el nacimiento de su nieta.

La producción en cartelera en México se acerca a la perfección en la astuta dirección de Abby Epstein, el sencillo pero eficaz diseño de escenografía e iluminación de Adriana Beatty y la inspirada actuación de dos de las tres actrices, Rosangela Balbó y Blanca Marroquín. La tercera actriz, la conocida Laura Flores, parece más interesada en su propio pelo, en las posturas de yoga que parecía estar practicando, o en lo que iba a cenar después de la función que en las perlas de sabiduría que exponían sus compañeras; mientras las Señoritas Balbó y Marroquín obviamente gozaban de los monólogos pronunciados por las otras actrices, la Señorita Flores lucía ensimismada, como si sólo le importara su propia presencia en la obra. Aunque las flores generalmente embellecen cada lugar en el cual aparecen, por la presencia de una Flores llamada Laura, LOS MONÓLOGOS DE LA VAGINA triunfa en sólo dos monólogos de cada tres.

LOS MONÓLOGOS DE LA VAGINA, en cartelera en el Teatro Gran Melía de la ciudad de México, Hotel Melía Reforma. Funciones: miércoles, a las ocho; jueves y viernes, a las siete y media y las nueve y media; sábado, a las seis y las ocho; domingo, a las cinco y media y las siete y media. Para más info rmación: ticketmaster.com.mx.

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