Oslo ostenta sus tesoros Capital nórdica alardea museos, mar y mucho más

El Conocedor pasa tres días en la capital de Noruega

Oslo, capital de Noruega, vive y depende de su mar y de sus fiordos, elementos que la embellecen, alimentan y divierten. Para el turista que llega de lejos o de cerca, para los muchos europeos que abandonan el calor de sus ciudades cuando el sol derrite el asfalto, y, para los que vienen de partes lejanas en busca de algo diferente, la rica cultura marítima de Noruega, con sus brisas frescas, su temperatura agradable y su ambiente hospitalario, atrae y acoge al forastero. Los tesoros culturales de la capital son muchas y muy variadas, y, debido a un excelente sistema de transporte urbano, el turista tendrá grandes posibilidades de descubrirlos todos.

Armado de una Tarjeta Oslo (Oslo Pass), disponible en www.visitoslo.com, en los Centros de Información Turística, en todos los hoteles y campamentos de la ciudad, en el Trafikanten, cerca de la Estación Central Ferrocarrilero y en algunos quioscos de Narvesen, el turista quien visita la bella ciudad de Oslo puede gozar de los lugares de interés que ofrece la urbe sin tener que gastar un dineral. Hay que hablar claro… Oslo es una ciudad costosa, con precios que rivalizan los de las ciudades más caras del mundo, pero por el precio de la Tarjeta Oslo (24 horas, 195 NOK; 48 horas, 285 NOK; 72 horas, 375 NOK… a 6,2 NOK por dólar) que ofrece transporte urbano gratis, entrada libre en los museos de mayor interés, descuentos en varios restaurantes y excursiones y hasta estacionamiento gratuito en unos lugares turísticos, entre otros beneficios, el turista no tiene que sentir vencido por el alto costo de la vida en el país. Entre las opciones que tiene el visitante están:

Una excursión en lancha a la península Bygdoy Aún cuando está algo fresco y está lloviznando, los turistas acuden en tropel a la península de Bygdoy para ver los museos que están allí. El paseo en lancha, que sale del muelle 3 cerca del Ayuntamiento y que dura no más de diez minutos, deja al turista no muy lejos de 5 museos de interés. La primera parada es para el Museo de las Naves de los Vikingos, en el cual se exhiben tres naves funerarias de la época de los vikingos, dos de las cuales han sido fabulosamente restauradas; el museo contiene también objetos de gran valor arqueológico que fueron encontrados también en las mismas piras funerarias que las naves. A media cuadra de este museo está el fascinante Museo de Folclor Noruego, un museo al aire libre de más de treinta y cinco acres, que recrea la vida noruega en varias partes del país; con ciento cuarenta edificios reconstruidos y más de doscientos objetos exhibidos, el Museo es un recorrido por la historia y la cultura del país sin dejar la capital.

De regreso a bordo la lancha, un paseo de cinco minutos lleva al pasajero al Frammuseet (Museo del Fram) que contiene la nave Fram que Fridtjof Cansen navegó por el Océano Arctíco en 1893-96 y que fue usado después por Roald Amundsen, el primer hombre en llegar al Polo Sur. Al lado del Frammuseet está el Museo Kon-Tiki, una balsa gigantesca que el científico noruego Thor Heyerdahl y cinco marineros navegaron de Callao, Perú a una isleta polinesia, una distancia de seis mil ochocientos ochenta kilómetros, un viaje que, según Heyerdahl, probó que fue posible que los habitantes de Polinesia hayan emigrado de la América del Sur. Heyerdahl, en otros viajes, visitó y estudió la Isla de Pascua y las Galápagos. Se puede ver en el mismo museo el Ra II, un barco de papiro, en el cual el explorador cruzó el Océano Atlántico en mil novecientos setenta. En la misma zona está el Museo Marítimo Noruego que narra la historia marítima del país. La visita a los varios museos y el paseo en lancha son gratuitos con la Tarjeta Oslo.

El Ayuntamiento: El estupendo edificio moderno, construido en 1950, con dos torres que ciñen una pequeña plaza, una fuente de los cisnes, y unos murales de leña, hospeda una muralla pintada por Henrik Sorensen, suntuosas salas de estado y ricos muebles. Los amantes de la pintura sin duda pensarán que la mural La Vida de Edvard Munich da suficiente razón para visitar el Radhuset. Algunas salas ofrecen bellas vistas sobre el puerto y el bello paisaje marítimo. Se encuentra en el centro de la ciudad, frente al malecon.

Vigelandsparken: En el parque Vigeland representa el trabajo de toda la vida del escultor Gustav Vigeland (1869-43). En el impresionante parque escultórico, hay unas doscientas veintisiete esculturas hechas en varios medios: bronce, granito y hierro forjado. La colección representa cuarenta años en la vida del prolífico escultor cuyas estatuas se encuentran también en otras partes de la capital. El parque, planeado por el mismo Vigeland, contiene boscajes y mucho verde atravesados por un paseo de más de media milla con una serie de esculturas que representan las varias épocas en la vida del hombre, desde el nacimiento a la vejez. Los trabajos expresan toda la gama de emociones experimentadas por la humanidad: el amor, la paternidad, la maternidad, la fraternidad, la ira, etc. El punto culminante, visible desde la calle, está el Monolito monumental, de cincuenta y dos pies de altura, compuesto de ciento veintiuna figuras grandes hechas en una sola piedra que representan la lucha de la humanidad. Alrededor del monolito están unas escaleras circulares que contienen treinta y seis grupos de figuras realizadas por el escultor. El parco debe de ser considerado una de las maravillas del mundo moderno por su vivo retrato del dolor y la alegría del ser humano. Hay que buscar la estatua más famosa El Chico Enojado (Sinnataggen) que se encuentra en la parte izquierda del puente de figuras que llevan al Monolito. El parque está abierto las veinticuatro horas del día. Hay también un museo, cerrado los lunes. Del centro. Tranvía 12, autobús 20.

El Munich-Museet (Museo Munch): La fabulosa colección, que reúne obras del célebre precursor del expresionismo, incluye unas exposiciones temporales que, en la actualidad, se enfoca en los autorretratos del pintor durante las varias épocas de su vida turbulenta. En exhibición también está el Grito, la obra más famosa de Edvard Munch, que encarna la ansiedad de una sola figura perdida en el abismo de su soledad. Abierto diariamente en temporada alta, cerrado los lunes, desde septiembre a mayo. Cualquier metro del centro hacia el este, parada Toyen o autobús #20.

El Museo Nacional (Nasjonalgallleriet): Este estupendo museo ofrece la colección más grande de arte noruego de todo el país además de una extensa colección de obras extranjeras. Vale la pena pasar un par de horas en las varias galerías que están bien organizadas y muy accesibles. Lunes cerrado. A una cuadra de la calle principal en el centro de la ciudad.

Otros puntos de interés incluyen: la fortaleza de Akershus con su castillo y museo de defensa, el Museo del Cine, el Museo de Fútbol, el Museo de Visen (cerrado hasta 2006), el Centro Nóbel de la Paz, el Palacio Real, el Museo de la Ciudad de Oslo, el Parlamento y varios parque de diversiones. Tres días no son suficientes, pero le ofrecen al visitante lo mejor que la ciudad de Oslo puede ofrecer.

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