Travesties”…una farsa alocada…pero inteligente
Obra de Tom Stoppard vuelve a Broadway por primera vez desde 1973

Photo By © Joan Marcus

La obra abre en una biblioteca en Zurich, Suiza  en 1917; un letrero anuncia Ruhe Bitte que quiere decir Silencio por favor …pero apuesto que esto es nada más que uno de los chistes preparados por el dramaturgo Stoppard y su director Patrick Marber en esta deliciosa comedia. Cuando los actores comienzan a recitar sus diálogos, es muy difícil contener la risa que llena el teatro de carcajadas durante la obra. Admito que a veces es difícil saber por qué se está riendo, pero la mayoría del publico sí se está riendo a carcajadas.

Tal vez por la repetición de varias escenas rápida y ríspidamente, por las tonterías que pronuncian los personajes, por las quintillas jocosas balbucidas por Peter McDonald en el papel de James Joyce o por las declamaciones del maravilloso estilo cómico del actor principal Tom Hollander en el papel protagónico de Henry Carr…las risas alcanzan a un apogeo durante el curso de la farsa. Hollander sirve de narrador en la biblioteca adonde James Joyce (el arriba mencionado Sr. McDonald), Vladimir Lenin (Dan Butler) y el artista dadaísta Tristan Tsara (Seth Numrich) solían refugiarse, según el dramaturgo. En Travesties, Stoppard hace un homenaje a la obra La Importancia de ser Ernesto de Oscar Wilde, una obra en la cual Joyce, como director, quiere que Carr interprete el papel de Algernon. Por eso, unas muchachas, la bibliotecaria y la estrella, tienen nombres de personajes usados por el mismo Wilde: Gwendolen (Scarlett Strallen) y Cecily (Sara Topham) cuyos nombres prestan a musicalización…y a risotadas.

No se tiran tortas ni se cierra puerta tras puerta de golpe porque, después de todo, ésta es una farsa inteligente pero esto no quiere decir que no hay estupideces risibles en el texto. Hay una chistosa versión de Gwendolen, una canción disparatada cantada debajo de una bola de disco mientras el Señor Hollander se divierte (¡ y nos divierte también!) jugando con los nombres hilarantemente. La obra de Stoppard acomete una gran variedad de temas…algunos sublimes…tales como el lugar del arte en el mundo…algunos prudentes pero banales…como la guerra y el marxismo…y aún otros tristes…tales como el  acabamiento de la memoria. Esta mezcla de lo significativo y lo frívolo es absolutamente deliciosa.

La biblioteca creada por el escenógrafo Tim Hatley, quien también diseñó el vestuario, es un laberinto repleto de lugares que remplazan las puertas requeridas en una farsa…su vestuario es una extraña mezcla de estilos que, a pesar de eso, sí armonizan a la perfección. La iluminación de Neil Austin y el sonido y música original de Adam Cort realzan la beldad de la obra.

“Travesties” de Tom Stoppard, en cartelera en el American Airlines Theatre, 227 de la calle cuarenta y dos oeste, Nueva York. Consulte cartelera teatral para horario que cambia semanalmente. Boletos: $59 a $159 con algunos lugares a 252, disponibles en la taquilla del American Airlines, al 212.719.1300.

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