La espectacular “Disney Frozen The Broadway Musical”…
conmovedora, impresionante y resplandeciente

Photo By © Deep Van Meer

Ya llegó la versión teatral de la película Frozen, una de las películas animadas más taquilladas y más populares de tiempos recientes. La obra que estrenó recientemente en el St. James Theatre de Broadway tiene todo lo que la película tenía…y más…mucho más….más canciones, más efectos especiales, más de Olaf, el muñeco de nieve, más de Sven, el reno y la canción “Let it Go” que ha llegado a ser el cántico para toda una generación de chicas de cualquier edad.

Las hermanas Elsa y Anna, entrañables compañeras durante su niñez, no se han podido ver desde que Elsa, quien tiene poderes mágicos, casi causó la muerte de su hermana al solo tocarla porque su toque es capaz de congelar todo lo que tiene contacto con ella. A la muerte inesperada de sus padres, Elsa, la mayor, hereda el trono y, el día de la coronación, Anna ve a su hermana nuevamente por primera vez. Cuando Anna le dice a la Reina que se quiere casar con el Príncipe Hans, a quien acaba de conocer, Elsa, enfurecida, no puede contener ni su ira ni sus poderes, y un invierno perpetuo cae sobre todo el reino. Los aldeanos, viendo la brujería de la reina, la persiguen de tal grado que ella huye a las montañas donde crea un palacio de cristal y vive en soledad. Anna sale en busca de su hermana pero cuando la encuentra, Elsa no quiere aceptarla y la congela de nuevo. Claro que es una historia al estilo de Disney y así, hay un desenlace feliz, pero no antes de que se revelen traiciones, falsedades y un amor verdadero.

El libro de Jennifer Lee sigue más o menos las acciones de la película, pero todo es embellecido para las tablas de Broadway. Kristen Anderson-López y Robert López han escrito casi doce canciones nuevas para la producción que son de la calidad de las de la película. La canción más anticipada es “Let It Go” que Elsa canta bellamente al final del primer acto.

Los efectos especiales, creados por Jeremy Chernik y el diseño de video de Finn Ross son de veras asombrosos y añaden mucho al entretenimiento. Cortinas de cristal, relámpagos de hielo, un puente congelado son solo algunos de los alicientes diseñados por Christopher Oran, quien también diseñó el vestuario pero no es tan rimbombante como se hubiera esperado.

La coreografía de Sarah O’Gleby y Charlie Williams es tan variada como lo es la partidura: hay bailes para las bellas baladas como Dangerous to Dream, bailables cómicos para la hilarante “Hygge” ejecutados en y alrededor de una sauna típica. También hay tradicionales cantos folklóricos, característicos de la región y canciones cariñosamente cómicas como la melodía cantada por las hermanas en su niñez “Do you want to Build a Snowman.”  Música y coreografía en perfecta harmonía.

Dos de los elementos más entretenidos son el adorable muñeco de nieve cuyo titiritero Greg Hildreth está visible parado al lado del títere. Después de un rato, títere y titiritero llegan a ser la misma entidad. Sven, el reno, es una maravillosa criatura. Manejado por Andrew Pirozzi, sus movimientos y expresiones son creíbles y realistas…casi (¡!)… ¡ no se puede entender cómo muestra tanta agilidad y flexibilidad caminando en cuatro patas y con ese traje tan voluminoso!

Los actores son de primera, comenzando con Caissie Levy como Elsa y Patti Murin en el papel de Anna. Levy tiene la voz bella y poderosa para las canciones que interpreta, no solo la arriba mencionada “Let it Go” sino también la bella “Monster.” Anna canta un brioso dueto “Love is an Open Door” con el Príncipe Hans, esconde sus intenciones de matar a Anna, y después, a Elsa cuyo trono piensa heredar. John Riddle (Hans) tiene buena voz y presencia como Hans y su transformación de personaje noble a verdugo es creíble sobre todo al juzgar por la rechifla cuando muestra su verdadero carácter. Jelani Alladin dulcemente interpreta al simpático Kristoff cuyo compañero es el reno Sven.

Christopher Oram, diseñador del vestuario y de la escenografía, ha tenido que usar una paleta de colores más oscuros para el mundo en que las dos hermanas estaban encerradas cuando eran jóvenes. Los vestidos para la coronación real son elegantes, pero algo tenues. Su interpretación del palacio y los derredores reflejan el ambiente nórdico con sus paredes de madera oscura y sus montañas de nieve…hasta hay una choza cubierta de nieve en las montañas adonde los campesinos van para descansar en la sauna. Una maravilla escénica es una cortina de cristal Swarovski que refleja las decoraciones noruegas y destella elegantemente. En algunas escenas, el hielo se ve demasiado falso pero por los efectos especiales de Jeremy Chernick y el video de Finn Ross son verdaderamente asombrosos sobre todo cuando Elsa se extiende las manos para congelarlo todo y casi se puede sentir el frío emanar de sus dedos. La iluminación es de la siempre diestra Natasha Katz que, para su trabajo aquí, tiene que suavizar los efectos de luz para reflejar la oscuridad de la segunda parte del libro. El director Michael Grandage suavemente maneja los varios elementos de la producción con su acostumbrado brío.

“Disney’s Frozen the Musical, en cartelera en el St. James Theatre, 246 de la calle cuarenta y cuatro oeste. Funciones: martes, a las ocho; miércoles, a las dos y las ocho; jueves, a las ocho; viernes, a las ocho; sábado, a las dos y las ocho; domingo, a las tres. Boletos: de $54 a $199, disponibles en la taquilla del teatro, por ticketmaster.com o al 212.239.6200.

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