“Once on this Island”…un paraíso musical
que quisieran ver más de una vez

Photo By © Joan Marcus

Hay un nuevo lugar que visitar en la ciudad de Nueva York…una isla repleta de amor, felicidad, amistad…y asombro. El espectacular entretenimiento ya ha comenzado cuando el espectador toma su lugar en el Teatro Circle in the Square: un hombre está pescando…una señora está pelando papas para después cocinarlas, una niña hace su tarea, una cabra cruza la escena, ropa recién lavada cuelga de todas partes y una lujosa vegetación crece por todas partes mientras se oye la cacofonía de pájaros, caballos y otros animales que pueblan el lugar. Se ve el ligero movimiento de un arroyo, se siente la brisa fresca que pronto se hará más y más fuerte y poco a poco llegan los aldeanos. Así comienza la extraordinaria fábula que es “Una vez en esta isla.”

El libro de Lynn Ahrens, quien también redactó la letra, gira alrededor de una niña muy bella (Emerson Davis) a quien los dioses salvan de un tempestad desastrosa; la adopta una pareja benevolente, Mama Euralie (Kenita R. Miller) y su esposo Tontón Julián (Phillip Boykin). La niñez no perdura mucho tiempo para la criatura, porque, en un tris, es ya adolescente. Le dan a la bella moza el nombre de Ti Moune (Heather Kilgore, quien está haciendo un rimbombante debut en Broadway). Vigilándola están los poderosos dioses que cuidan a los isleños: Asaka, Madre de la Tierra (Alex Newell, la voz tan poderosa como lo es su figura), Agwe, Dios del Agua (Quentin Earl Darrington, musculoso y acaudalado), la bella Erzulie, Diosa del Amor (Lea Salonga, magnífica) y la temible Papa Ge, Demonio de la Muerte (Merle Dandridge). Esta última amenaza a Ti Moune con la muerte después de que ella se enamora del joven Daniel (Isaac Powell), uno de los ricos de la familia Beauxhomme, quien vive en el otro lado de la isla y a quien la joven salva de la muerte y atiende hasta que se cure. Tan profundo es su amor para Daniel que, para curarlo, ella tiene que prometerle su alma a la feroz Papa Ge. Los dioses intervienen y me gustaría decir que viven felices para siempre…pero esto no es el caso. Aunque el desenlace no es el que quisiéramos, los dioses le otorgan un don muy especial a la muchachita que llega a ser divina.

La fábula es muy oportuna en el día de hoy: la muchacha del lado equivocado de las pistas quien se enamora de un rico y privilegiado, y los matrimonios bi raciales por ejemplo. La obra presenta una explosión de diversidad…de parte de los actores, del vestuario rimbombantemente pintado en una paleta de ricos colores, diseñado por Clint Ramos y el sobresaliente diseño de arte corporal ejecutado por Cookie Jordan. La escenografía de Dane Laffrey sí transporta al espectador a la isla conocida como la joya de las Antillas con sus boscajes y su arroyo. La iluminación de Jules Fisher y Peggy Eisenhauer concuerda con el diseño del sonido de Peter Hylenski para recrear el ambiente de una isla tropical repleta de vida.

Las melodías…no hay que olvidar la fenomenal partitura de la Señorita Ahrens (letra) y Stephen Flaherty (música) son unas de las canciones más melifluas de la comedia musical de hoy en día; además, proponen y promueven la acción. Desde el principio con los acordes de “We Dance,” “One Small Girl” y “Waiting for Life” las armonías sirven para presentar a los personajes y su historia. Algunos momentos salientes ocurren cuando Alex Newell como Asaks canta la poderosa “Mama Will Provide”… cuando la Señorita Kilgore entona “Waiting for Life,” y “Discovering Daniel. La dulce voz de Lea Salonga, antiguamente de “Miss Saigon, para el espectáculo con su impresionante balada “The Human Heart” una antífona al amor y a la vida. La coreografía de Camille A Brown sobresale en cada baile y en cada paso ejecutados por los diestros bailarines del elenco, pero el momento más elevado para la coreógrafa es cuando la Señorita Kilgore baila la frenética y apasionada “Ti Moune’s Dance” que le gana una impresionante y fuerte ovación y le asegura a la joven Hailey una carrera larga y provechosa en el teatro.

La maravillosa musical “Once on this Island” en cartelera en el Circle in the Square Theatre, calle 50 entre Broadway y la Octava Avenida. Funciones: lunes, a las ocho; martes, a las siete; miércoles, a las dos;  viernes, a las ocho, sábado, a las dos y las ocho; domingo, a las tres…revisa el horario para las fiestas navideñas. Boletos: $89.50 a $179.50, disponibles al 212.239.6200, al 800.447.7400, por telecharge.com o en la taquilla del Circle in the Square, 235 de la calle cincuenta oeste, Nueva York.

The fourth and most terrifying of the gods is Papa Ge, the sly Demon of Death, played with ferocious intensity by Merle Dandridge. (The gender-blind casting accounts for Newell’s and Dandridge’s non-traditional role playing.)

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the most powerful of these gods are Asaka, Mother of the Earth (Alex Newell, who has an amazing vocal range); Agwe, God of Water (Quentin Earl Darrington, rippling with sparkling blue muscles); and Erzulie, the beautiful Goddess of Love, whose angelic voice belongs to the beautiful Lea Salonga (“Miss Saigon,” “Allegiance”).

The fourth and most terrifying of the gods is Papa Ge, the sly Demon of Death, played with ferocious intensity by Merle Dandridge. (The gender-blind casting accounts for Newell’s and Dandridge’s non-traditional role playing.)

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