“Marvin’s Room en Broadway
un cuarto lleno de amor, familia y conexiones

Photo By © Joan Marcus

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El espectador nunca ve a Marvin, el personaje mencionado en el titulo de la obra “El cuarto de Marvin” aunque se ve el silueta de su cuerpo tras una de las paredes traslucientes de su cuarto. Esto no es decir que el teatrero no llega a conocerlo en el curso del drama de Scott McPherson…Marvin es padre de familia, gravemente enfermo quien sufrió un derrame cerebral hace veinte años, y quien siempre parece muy cerca de su propia muerte. Desde esa fecha, la hija Bessie, interpretada finamente por Lili Taylor, lo cuida atentamente, dedicando su vida, por decir, al custodio de su padre y de su tía Ruth (la maravillosa Celia Weston) quien vive en la misma casa. La situación cambia cuando Bessie aprende que padece de leucemia y no podrá hacer los deberes que ella misma ha aceptado.

Aunque Bessie cuida a su padre, éste ha sido ignorado por su hermana menor Lee (Janeane Garofolo,) que se mudó a otro estado con su esposo cuando se enfermó el viejo. Ésta nunca ha vuelto y, por, su propia voluntad, ha perdido contacto con la familia. Bessie, al saber que necesita un trasplante de médula ósea, se pone en contacto con su hermana egoísta quien no parece capaz de manejar ni su vida, ni a su hijo Hank ni a su hijo menor. Hank (Jack DiFalco, creíble en un papel dificultoso) fue internado recientemente en un manicomio, como dicen, por haber prendido fuego a su casa. Lee decide volver a la casa paterna para ver si o ella o uno de sus dos hijos podrá, por una prueba médica,  darle la médula que necesita. Las dos hermanas comienzan a llevarse bien y resuelven pasados conflictos mientras descubren que ninguno de los tres ha dado positivo en la prueba y no podrá trasplantarle la médula a Lee quien tendrá que seguir con el tratamiento de quimioterapia. La reunión de las dos hermanas, la resolución de los problemas de Hank y la formación de una verdadera familia ocurren mientras que Marvin padece en “El cuarto de Marvin.”

La obra tuvo mucho éxito cuando estrenó Off Broadway en los noventa y su tema de familias disfuncionales es muy apropiado para el día de hoy. El libro del Sr. McPherson trata clara y honradamente con la enfermedad de Marvin y de su hija Lee mientras explorando las relaciones interpersonales, la diferencia entre las generaciones y la frágil conexión entre madre e hijo. Las tres actrices principales manejan bien sus papeles. Aunque sobresale la Señorita Taylor, la actriz Celia Weston es pasmosa en el papel de la viejecilla Ruth cuya cura electrónica le ofrece ayuda física y causa grandes carcajadas. La Señorita Garafolo, en su debut en Broadway, llega a captar las sutilezas de su personaje con ánimo. Triney Sandoval es excelente en el papel del olvidadizo y excéntrico Dr. Wally. La astuta dirección es de Anne Kauffman, aunque los actores a veces parecen perdidos en el enorme espacio escénico del Teatro American Airlines. Hubiera sido mucho mejor presentar la obra en un teatro más íntimo para apreciar mejor las sutilezas de los diálogos y de las situaciones.

La directora ha reunido un equipo técnico de primera; Laura Jellinek, diseñadora de escenografía, hace lo mejor que puede para llenar la inmensidad del escenario. El vestuario de Jessica Pabst refleja la moda de los años noventa y el sonido es de Daniel Kluger quien también compuso la música original. La única queja sigue siendo el excesivo espacio del teatro; ojalá que la casa donde se presenta el cuarto de Marvin fuera tan íntima como lo es el drama.

“Marvin’s Room” en cartelera en el American Airlines Theatre, 227 de la calle cuarenta y dos oeste, Nueva York. Funciones hasta el veinte y siete de agosto con el siguiente horario: martes, a las ocho; miércoles, a las dos y las ocho;  jueves, a las ocho; viernes, a las ocho; sábado, a las dos y las ocho; domingo, a las dos. Boletos: $47 a $147, disponibles en la taquilla del teatro o al 212.719.1300.

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