“The Visit,”escalofriante y romántica, llega a Broadway
La legendaria Chita Rivera sobresale en otra cima de su carrera

Photo By © Joan Marcus

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No hay duda alguna…a los ochenta y dos años de edad, la legendaria Chita Rivera todavía lo tiene todo…una poderosa voz, elegancia en sus movimientos, gracia, esbeltez, una mirada lacónica…en suma, todas las cualidades superlativas de una verdadera superestrella. Hace catorce años, “La Visita” con música de John Kander y letra de Fred Ebb, frecuentes colaboradores con Rivera, debutó en el Teatro Goodman en Chicago; después estrenó en varias encarnaciones en otros teatros, principalmente él del Festival de Teatro en Williamstown, MA del verano pasado. Finalmente, y, principalmente debido al esfuerzo de la Divina Chita, “The Visit” llega a Broadway…y vale la espera para ver la triunfante vuelta de Chita Rivera.

“The Visit” no es una musical tradicional; al contrario, es una obra oscura…casi tenebrosa…de venganza y amor. La protagonista, la multibillonaria Claire Zachanassian, vuelve a Brachen, su patria, un país triste donde reina la pobreza y la angustia. Vuelve rica, pero, años atrás, había salido del lugar sin dinero, y, lo cual es más importante para la obra, engañada en el amor. Cuando entra en el pueblo, viene acompañada de su mayordomo Rudi (Tom Nelis) quien también tiene historia en el país, y dos guardaespaldas ciegos, eunucos los dos, Louis Perch (Matthew Deming) y Jacob Chicken (Chris Newcomer). Sus tres acompañantes llevan zapatos, pañuelo y guantes de color amarillo, un color simbólico en la obra y vienen vestidos de traje negro y trayendo innumerables maletas negras. Además del equipaje, hay un féretro negro, muy amenazador que casi siempre está en el mero centro de la acción; en realidad, este ataúd llega ser otro personaje más en el drama.

Cuando Claire aparece en el pueblo, vestida elegantemente de un abrigo de piel blanco, engalanada de pies a cabeza de un vestido de gala largo, joyas preciosas. su porte y su postura denotan autoridad y alteza. Por su aire de superioridad y su mirada mordaz, se nota casi de inmediato que viene con un propósito fijo y predeterminado. Los ciudadanos que vienen a la estación de ferrocarriles…entre ellos, el Padre Josef (Rick Holmes), el Maestro Frederich Kuhn (Jason Danileley), el Policía, el Alcalde y el Médico… idean que ha venido para salvarlos de la miseria en la cual existen; cada persona viene porque en Brachen no hay ni escuela, hospital, ni iglesia. También viene Antón Schell (Roger Rees), el hombre quien había impregnado a Claire cuando tenía los diecisiete años y la había acusado después de actos ilícitos; cuando Antón supo del embarazo, le había ordenado que matara al bebe…lo que ella se negó a hacer. Los dos eunucos eran los falsos testigos y el mayordomo, el oficial en el caso que condenó a la joven y la exigió que dejara su hogar y el pueblo… por eso, la vengativa visitante mandó que fueran castrados. Al principio, los ciudadanos rechazaron la proposición, pero, poco a poco, cuando se dan cuenta que este lucro sucio podría mejorar su vida, deciden aceptar. Al recibir y abrir las muchas maletas, encuentran billetes amarillos que valen una suma astronómica.

Presentes en cada escena están los personajes de la Claire joven (Michelle Ventimilla) y del joven Antón (John Riddle), vestidos de blanco los dos; a veces duplican las acciones de su álter ego, otras veces están allí, silenciosos, observando la acción, y otras veces, como en el bello paso de dos “You, You, You,los dos apasionados jóvenes toman el centro de atención y expresan su amor en el baile. No murmuran ni una palabra pero sus pasos, sus expresiones y sus acciones se lo dicen todo.

No se puede quitarle los ojos a Chita…tan impresionante es su interpretación de los varios estratos de su persona. Tras su deseo de venganza se esconde la ternura y el amor que todavía le tiene a su Antón…lo quiere tanto que quiere descansar con él por toda la eternidad. La célebre actriz muestra sus talentos vocales en la irónica “At Last” que entona al poner pie en el pueblo después de tanto tiempo. Cuando ve la condición arruinada de su antiguo hogar, ella musita que es aún peor de lo que imaginaba. La Señorita Rivera también asombra a su pueblo con la vocalización de la plañidera “Winter,y en la maravillosamente coreografiada (por Graciela Danielle)“Love and Love Alone” que canta con su álter ego, su contraparte joven.

El Señor Rees sobresale en su solo “I Must Have Been Something” en la cual alaba las glorias de la belleza física de su juventud y de lo hechicero y lo atractivo que era, sobre todo para Claire. Matthew Deming y Chris Newcomer cantan “El testimonio de los Eunucos” “The Eunuch’s Testimony” en la cual juran que todo lo que dice Claire es verdad.

Desde la estación de ferrocarriles y la plaza de enfrente donde pasa la acción, diseñados por Scott Pask, los harapos para los pobres del pueblo y las garbosas creaciones para Claire ejecutados por la diseñadora Ann Hould-Ward, la iluminación espectral de Japhy Weideman y el inquietante y eficaz sonido de Dan Moses Schreier, se puede juzgar que la única salida de sus deplorables condiciones es aprobar la propuesta fatal. La orquestación de Larry Hochman y la dirección y arreglos musicales de David Loud son excelentes sin par. “The Visit” es otro triunfo para el director John Doyle.

Una magnífica “Visita” es lo que ofrece “The Visit” on Broadway, en cartelera en el Lyceum Theatre, 149 de la calle cuarenta y cinco oeste, Nueva York. Funciones: Martes a jueves, a las siete; viernes y sábado, a las ocho; miércoles y sábado, a las dos; domingo, a las tres. Boletos: $29 a $149, disponibles en la taquilla del teatro o al 323.239.6200 o 800.432.7250.

 

Lo que quiero decir es…What I mean is…

“No hay duda alguna…a los ochenta y dos años de edad, la legendaria Chita Rivera todavía lo tiene todo…una poderosa voz, elegancia en sus movimientos, gracia, esbeltez, una mirada reveladora…en suma, todas las cualidades superlativas de una verdadera superestrella.

“There’s no doubt about it…at eighty-two years old, the legendary Chita Rivera still has it all…a powerful voice, elegance of movement, grace, style, eloquence, a knowing look…just about every superlative one can attribute to a real superstar.”

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