Una triunfante “The King and I” llega a Broadway
Musical es espectacular, conmovedora y “algo maravilloso”

Photo By © Paul Kolnik

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Cuando el buque llevando a la viuda Sra. Anna Leonowens a Tailandia aparece en el Teatro Vivian Beaumont de Lincoln Center, los espectadores pronuncian una resonante ¡Ah! de satisfacción, sorpresa y júbilo…la primera de muchas interjecciones de alegría que el numeroso público vocaliza durante la producción. El barco, al estilo de los que había en Asia en el siglo diecinueve, parece navegar por las aguas tranquilas del puerto de Bangkok, surgiendo del fondo del escenario para anclar a poca distancia de las butacas. Así empieza la esplendorosa versión de “El Rey y Yo” que el director Bartlett Sher ha realizado. No vayan a creer que los efectos escénicos son los únicos elementos maravillosos de la gloriosa producción; al contrario, la divina música, la experta actuación, la esplendorosa coreografía…y las voces, las maravillosas voces.

La Señora Leonowens (la incomparable Kelli O’Hara) viene a Siam…así se llamaba el país de Tailandia en aquella época… para enseñarles inglés a los muchos niños del rey (Ken Watanabe, fuerte, de buena voz, pero a veces incomprensible) quien le había prometido una casa en un contrato que el monarca le había ofrecido. Por eso, ella piensa regresar a su país, pero cuando conoce a los adorables hijos en la magníficamente montada procesión “The March of Siamese Children” que, por la experta colaboración del director Sher y el coreógrafo Christopher Gattelli, es uno de los puntos fuertes de la impecable obra. Supervisándolo todo está la primera esposa del rey, Lady Thiang (la inusitada Ruthie Ann Miles) quien entona la bella canción “Something Wonderful. A pesar del desagrado que sentía por el rey y como ella estimaba tanto a los niños, la maestra no se va del país. Bajo su tutela, los niños y sus madres… (el rey era polígamo)…aprendían a comportarse al estilo occidental; ella les enseñaba acerca de cosas que desconocían, cosas de la talla del inglés, la nieve y los buenos modales.

Una de las concubinas del rey, Tuptim (la bella y talentosa Ashley Park), se ha enamorado de Lun Tha (el muy guapo y perspicaz Conrad Ricamora) aunque prometida a su rey; está a punto de escaparse con él durante una visita oficial de una delegación británica. Para la fiesta de bienvenida, la concubina presenta la obra de teatro La cabaña del tío Tom al estilo tailandés. Después de la función, los dos, huyéndose del palacio, son aprehendidos; Lun Tha es matado, y el rey piensa azotar a Tuptim, pero Anna le suplica que la libre del latigazo.

Es en este mismo momento que Anna decide volver a Gales, su patria, pero Anna se da cuenta de que el rey se ha enfermado. Cuando ella va a visitarlo, ve que el rey está a punto de morir. Cuando los niños le suplican que no se vaya, Anna decide quedarse en Siam para seguir con la educación de los pequeños…uno de los cuales es nombrado a la muerte del rey. también aconsejar al nuevo rey.

Christopher Gattelli ha montado unos bailes fascinantes, basándose en la coreografía original de Jerome Robbins. Esta nueva versión de “El Rey y Yo” es un verdadero lucimiento de elementos extraordinarios, incluyendo la meliflua y conocida partidura de Richard Rodgers, que incluye las siguientes conocidas melodías: I Whistle a Happy Tune,” “Hello, Young Lovers,” “Getting to Know You.” “I Have Dreamed,” y “Shall We Dance.” El cautivante libro de Oscar Hammerstein II establece un fino equilibrio de sentimiento, humor y tensión; el mismo Sr. Hammerstein ha escrito también la intuitiva letra. La asombrosamente bella y evocativa escenografía de Michael Yeargan ubica al espectador en un país lejano de una época de antaño. El opulento vestuario de Catherine Zuber evoca la moda oriental en aquella época también. La poderosa iluminación de Donald Holder y el memorativo sonido de Scott Lehrer son otros puntos fuertes de la obra. Para decir la verdad, no hay ni el más nimio detalle que no se acerque a la perfección.

En suma, si desean asistir a una espectacular producción que es visualmente bella, cuya música los hará soñar despiertos y que impecablemente narra la cautivadora historia de una mujer llamada Anna…y el rey de Siam. La magnifica “The King and I” en cartelera en el Lincoln Center Theatre at The Vivian Beaumont, 150 de la calle 65 oeste, New York. Funciones: martes, a las siete; miércoles a sábado, a las ocho; miércoles y sábado, a las dos; domingo, a las tres. Boletos:$87 a $142 disponibles en la taquilla del teatro o al 212.239.6200.

Lo que quiero decir es…What I mean is…

“Una triunfante “The King and I” llega a Broadway…
es espectacular, conmovedora y ‘algo maravilloso’”

“A triumphant “The King and I” arrives on Broadway…it’s spectacular, moving and ‘something wonderful.’” 

“…la divina música, la experta actuación, la esplendorosa coreografía…y las voces, las maravillosas voces.”
“…divine music, expert acting, splendid dancing… and the voices, the marvellous voices.”

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