“Soul Doctor”…una musical con espíritu que les quita los blues

“Soul Doctor”…una musical con espíritu que les quita los blues

La cautivante musical “Un doctor con alma,” que estrenó recientemente en el Teatro Circle in the Square de Broadway, ciertamente está entreteniendo a su público…los espectadores en la función que yo asistí se levantaron de pie inmediatamente cuando apareció los primeros actores del numeroso elenco después de caer el telón final y les dieron una fuerte, prolongada y merecida ovación. La obra con música y letra del rabino Schlomo Carlebach, padre de la música judía moderna, seguramente le quitará las ansiedades del día con su interesante mezcla de la historia del protagonista, su música y el efecto que tuvo en toda una generación, la de los años sesenta. A pesar de la reacción entusiasta del público, no se sabe todavía si ganara el éxito que busca en Broadway…debido en gran parte al libro débil de Daniel S. Wise que pinta un retrato demasiado superficial del hombre mientras se esforzaba a reconciliar sus creencias con las de su familia ortodoxa.

Schlomo, quien salió de Europa con su familia cuando era niño durante la ocupación de los nazis, llegó a traer religión a los niños de las flores de los sesenta…Soul Doctor comienza en 1972 cuando este hombre controversial, una inspiración a muchos fieles, vuelve a la ciudad de Viena, de donde había huido años atrás. Cuando un rabino viejo le pregunta como pudo regresar a una ciudad donde pasaban tantas cosas nefastas durante la ocupación alemana, la historia comienza a desplegarse ante los ojos de los espectadores. Narrada al compás de la música rítmica del folclor judío, con letra de David Schecter y letra adicional del mismo Schlomo Carlebach, la obra conecta los puntos más importantes de la vida del hombre…principalmente su amistad con la cantante americana Nina Simone y los conflictos que tuvo con su familia y sus amigos ortodoxos.

Es difícil resistir la música jubilosa cantada con brío por Eric Anderson, quien interpreta al rabino con sabor y alma, y los miembros de un experto elenco. El Señor Anderson es infatigable…una verdadera fuente de energía…al interpretar las canciones del protagonista. Amber Iman es una delicia como Nina Simone, la cantante quien era la Musa del rabino. La dirección de Daniel S. Wise mueve la acción rápidamente de una escena a otra, tal vez demasiado rápidamente y a veces no se puede apreciar una canción o un diálogo porque ya estamos en otra escena o en otra canción. La coreografía de Benoit-Swan Pouffer mezcla elementos de lo tradicional con lo típico de Broadway.

Ojalá que “Soul Doctor” tenga la oportunidad de practicar su medicina y su religión en Broadway por un tiempo ilimitado. “Soul Doctor” sigue en el Teatro Circle in the Square, 235 de la calle cincuenta oeste, Nueva York.

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