La gloriosa“¡Mamma Mia!” es una delicia Canciones doradas de ABBA inspiran exitosa obra musical

Londres, Nueva York, Boston y pronto en Hamburgo y Tokio… la fenomenal “Mamma Mia” conquista a los espectadores adondequiera que llegue. La jubilosa obra, cuya historia está tejida de más de veintidós briosas canciones del popular conjunto ABBA, invita al público a olvidar sus problemas por casi tres horas de alegría, risas, y música. El encanto perdurable de ABBA trasciende el insustancial libro ingeniado por Catherine Johnson que, aunque sólo sirve para realzar la música de Benny Andersson y Björn Ulvaeus, es jovial, alegre y optimista, tiene un desenlace feliz y satisfactorio y les permite a los espectadores ponerse de pie y bailar en los pasillos.

En Mamma Mía, Sophie, una joven de veinte años, trata de averiguar cuál de los tres pretendientes de su madre es su verdadero padre. Cuando ella los invita a su boda sin que lo sepa su mamá, los tres poco a poco comienzan a entender por qué la muchachita quiere conocerlos… en la víspera de su boda. Antes del casamiento, los tres caballeros deciden conducirla al altar, pero el destino ya ha preparado otra conclusión para esta deleitosa fábula musical.

La música y la letra de las canciones dirigen la acción de Mamma Mía ingeniosa y ligeramente. Así, la obra principia con una versión de “Estoy Soñando” en la cual Sophie considera su plan de invitar a sus tres papás a su boda. Dos amigas de la madre le cantan “Chiquitita” a su amiga cuando ésta sabe quién viene a la boda. Un pretendiente, tomando en las manos la guitarra que tenía en su juventud, canta “Gracias por la música.” Otro canta la nostálgica “Nuestro Último Verano.” “La Reina del Baile,” “Conociéndome, Conociéndote,” y “Money, Money, Money,” entre otros éxitos, salpimientan la historia de amor; lo más notable es que la letra se adapta perfectamente al hilo de los eventos. Al caer el telón, el público entero pide “Dame, dame, dame” más música y los miembros del elenco consienten, regalándoles otro popurrí de canciones a los espectadores, ocasionando otra ovación merecida.

Los que creen que la música es el único encanto de esta fabulosa producción deben considerar también el ingenioso diseño de Mark Thompson, la espectacular iluminación de Howard Harrison, notable sonido de Andrew Bruce y Bobby Aitken y la animosa dirección de Phyllida Lloyd, sin mencionar los talentos de iun elenco de primera. No pierdan la impresionante Mamma Mía en Nueva York en el Winter Garden Theatre, 1634 Broadway. Funciones: lunes a sábado, a las ocho; miércoles y sábado, a las dos. Boletos: $62.75 a $121.50, disponibles al 212.239.6200 o al 800.432.7250

*photo credit: Joan Marcus

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