“Wicked” es una delicia mágica y maravillosa No hay nada “Malvado” en “Malvada”

Al igual que las historias del Mago de Oz escritas por Frank Baum que agradan tanto a los pequeños que a los grandes, la nueva obra musical WICKED tiene el mismo efecto hipnotizador en carne y hueso que en la página impresa. WICKED, con música y letra de Stephen Schwartz y libro de Winnie Holzman, basado en el libro de Gregory McGuire que narra las aventuras de dos brujas en el reino de Oz mucho antes de la llegada de la muchacha llamada Dorothy, es capaz de ser el Rey León del año 2004 con su fastuosa escenografía y singular vestuario, por la imaginación del director Joe Mantello bajo cuya inspiración la producción alza el vuelo y lleva al público muy lejos, a un mundo donde los monos tienen alas, las hadas entran en un carruaje de burbujas, las ciudades son de esmeraldas, los malos no son tan malos, y los buenos, pues, tampoco son tan buenos. Esta deliciosa obra, la mejor de la presente temporada, deja que el público libere su imaginación para acompañar a dos brujas en un fantástico viaje al mundo de Oz.

En esta narración musical, el espectador aprende la verdadera historia de las dos brujas más famosas de la Tierra de Oz, Glinda, la bruja buena, la de la voz de cristal y la cara de nieve y Elpheba, la bruja mala, la de la cara de pocos amigos y la piel color de rana. El libro de Holzman adaptado de la novela de McGuire se lo explica todo a los espectadores de una manera sorprendente y fantástica: cómo Elpheba perfeccionó su característica sonrisa sardónica; cómo y por qué ella comenzó a usar su sombrero puntiagudo y cómo Glinda llegó a ser tan “popular” a costa de su compañera. El libro también inventa un desenlace muy interesante que satisfará a los puristas, amantes del cuento original de Baum, y a los que nunca han leído el texto popular. La obra entretiene con todos los bien amados y célebres personajes y una puesta en escena que deleitará a un público sofisticado tanto como a una multitud de niños inocentes que tal vez están presenciando su primera obra en un teatro legítimo.

WICKED, THE MUSICAL ofrece un país de maravillas repleto de deleites para su público: una partidura vivaz y acogedora que abarca varios estilo y que ofrece bellas baladas (Nobody Mourns the Wicked) y canciones que se pegan (Popular), un elenco enérgico que procura agradar sin aparente esfuerzo y un libro que despierta y mantiene el interés aunque se trata de una historia conocida por casi todo el mundo. Hay que decir desde el principio que WICKED requiere a dos extraordinarios talentos para cumplir con las demandas de los papeles principales y ésta es la mayor atracción de WICKED, la participación de las dos actrices que protagonizan las dos brujas. Hay no sólo la extraordinaria Kristen Chenoweth quien ilumina el escenario con su presencia de tal grado que aún si se fuera la luz en el Teatro Gershwin de Broadway durante una función, habría suficiente luz para terminar la función, sino también la estupenda Idina Menzel cuya interpretación de la bruja mala se caracteriza por no sólo por el maquillaje verde sino por la voz bella y la fuerza de convicción de la actriz. Individualmente, cada actriz podría hacerse dueña de la obra y del inmenso escenario del Teatro Gershwin. Chenoweth, con su comedia física y la fluida manipulación de su voz es una verdadera diva de las grandes, una estrella cuyo nombre habrá que recordar y cuya estrella brillará por mucho tiempo en el mundo del espectáculo. Menzel, por su parte, es un gran talento que gana la simpatía de los espectadores por su personaje. Tan capaces son estas dos actrices que casi no se puede quitarles la vista a pesar de las otras maravillas que se presentan en la obra. Completando el elenco también están Joel Grey en el papel del Mago, Carole Shelley como la Señora Morrible y Norbert Leo Butz en el papel del galán Fiyero.

La larga lista de placeres vocales, visuales y bailables ceñidos en WICKED hacen mucho para explicar su éxito con los espectadores: una entrada magnífica para la bruja Glinda que parece que está flotando en el aire y la cómica canción Popular vocalizada por Chenoweth en la cual ella explica cómo una muchacha fea también puede llegar a ser popular son algunos de los momentos memorables. El elogio más importante que se puede otorgarle a WICKED es que el verdadero espíritu, la magia y los mensajes de la obra son envueltos en un aura placenteramente contagiosa que acoge al público con su magia, su música y su encanto.

WICKED, THE MUSICAL, en cartelera en el Gershwin Theatre, 222 de la calle 51 oeste, Nueva York. Funciones: martes, a las siete; miércoles a sábado, a las ocho; miércoles y sábado, a las dos; domingo, a las tres. Boletos: $61.25 a $121.25, disponibles en la taquilla del Gershwin, al (212) 307-4100 o al (800) 755-4000.

*photo credit: Joan Marcus

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