“Mary Poppins”… espectacular, entretenida y muy especial …pero carece, tal vez, de una cucharada más de azúcar

En su más reciente tentativa para conquistar a Broadway, Disney ha juntado sus fuerzas y su magia con las del destacado productor Cameron Mackintosh en la realización, en Broadway, de la clásica película “Mary Poppins.” La obra de teatro tiene todo lo que un espectador espera de una producción con antecedentes de tan alta calidad… efectos especiales verdaderamente espectaculares, una briosa coreografía ejecutada por un experto cuerpo de baile, una partitura deliciosa que incluye conocidas melodías de la película, escritas por Richard M. Sherman y Robert B. Sherman, nuevas composiciones de George Stiles y Anthony Drewe, y, en su centro, la cuidaniños más famosa del mundo, la que toma vuelo, les arregla la vida a los que la necesitan, y, cuando ya no la necesitan, desaparece en las alturas en busca de otras personas que ayudar.

Una de las nuevas canciones usa la frase “practically perfect” (prácticamente perfecta) para describir a Mary Poppins; la frase también describe la musical, porque, a pesar de sus puntos fuertes (que son muy fuertes), le falta algo a “Mary Poppins”… tal vez esa milagrosa cucharada de azúcar cuyas glorias son alabadas por Mary (Ashley Brown) en una de las canciones. En el primer acto, especialmente, los varios elementos, por sublimes que sean, nunca parecen acopiarse en una obra particular… las escenas, una más rimbombante que la otra, parecen separadas, liadas por las aventuras de la niñera Poppins y sus esfuerzos para mejorar el comportamiento de los niños de los Señores Banks (Daniel Jenkins y Rebecca Luker). El tono radiante de las jubilosas melodías “Chim Chim Cher-ee,” “Jolly Holiday,” “A Spoonful of Sugar,” y “Supercalifragilisticexpialidocious” se contrasta con el acento serio de otras melodías del acto, la más plañidera “A Man Has Dreams” la amenazadora “Temper, Temper y la nostálgica “Feed The Birds”para mencionar algunas. Los diálogos toman un segundo lugar a la música en echar fuego a la leña dramática en este acto.

El segundo acto, más cohesivo que el primero, resuelve los problemas de la familia Banks de una manera que sólo Mary Poppins podría efectuar. El acto presenta la melodía más grandilocuente de todas, cuando Mary y Bert (Gavin Lee), juntos con toda la compañía, cantan y bailan la vivaz “Step in Time” que indudablemente para el espectáculo en cada función. Entonces, cuando Mary ve que ya no tiene problemas que solucionar, ella agarra su paraguas, y, en el momento más mágico de la producción, alza el vuelo hasta las alturas del teatro lo cual deleita grandemente a los espectadores grandes y pequeños.

La Señorita Brown es capaz en el papel de Mary Poppins pero el verdadero astro de la producción es el Sr. Lee quien aquí recrea el papel que originó en la producción londinense. En realidad el Sr. Lee le eclipsa la gloria a la Señorita Brown cuya Mary es demasiado mecánica, con la sonrisa demasiado segura de sí y tal vez más sarcástica que dulce. Lee, al contrario, es una revelación; esbelto y ágil, su Bert siempre está en el centro de toda la atención.

No obstante, la musical “Mary Poppins” seguramente será un exitazo en Broadway, no sólo por los muchos aficionados de la película que quisieran ver la obra musical en vivo en el teatro legítimo, sino por la magia que presenta: las imágenes de los techos frente a un cielo estrellado (pintoresca escenografía de Bob Crowley e iluminación de Howard Harrison), cometas que flotan en el aire, los pájaros de la pajarera que vuelan, la carpeta de Mary de donde ella saca una gran cantidad de objetos, los deshollinadores que bailan en las siluetas de los techos de Londres y el Sr. Lee, recordando el trabajo de Gene Kelly o Ray Bolger, quien baila de arriba abajo en lo alto del proscenio.

Sin duda alguna, a pesar de que sea sólo una obra que es “prácticamente perfecta” no quisieran perder a “Mary Poppins” en Broadway. “Mary Poppins” en cartelera en el New Ámsterdam Theatre de Broadway, Broadway esquina con la calle cuarenta y dos, Nueva York. Funciones: martes a sábado, a las ocho; miércoles y sábado, a las dos; domingo, a las tres. Boletos: $20 a $110, disponibles al 212.307.4100, al 212.307.4747 o al 800.755.400.

*photo credit: Joan Marcus

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