Sempiternamente fresca y enteramente romántica “South Pacific” vuelve por fin a Broadway

La presente producción de “South Pacific,” actualmente en cartelera en el Vivian Beaumont Theater de Lincoln Center, es una verdadera maravilla. La primera repostura de la musical de Rodgers y Hammerstein, que no se ha presentado en Broadway desde que estrenó en el Majestic Theatre en 1949 y permaneció en cartelera por cinco años ganando nueve premios Tony. La lujosa producción, con la suntuosa y conocida partitura de Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein II (letra) orquestada por Robert Russell Bennett, una suntuosa escenografía de Michael Yeargan, antojadizo vestuario de Catherine Zuber, sublime iluminación de Donald Holder, el mejor sonido posible de Scott Lehrer, la mañosa dirección de Bartlett Sher, y, sin ninguna exageración, uno de los mejores elencos reunidos en tiempos recientes, “South Pacific” es un sueño hecho realidad.

Sr. Hammerstein II y Joshua Logan, los autores del libro, ubican su musical en una isla tropical del Pacífico del Sur durante los días finales de la Segunda Guerra Mundial. En el ambiente cálido y tropical, la enfermera Nellie Forbush (Kelli O’Hara), una joven ingenua de Little Rock, se enamora alocadamente de Emile de Becque (Paolo Szot), dueño francés de una de las plantaciones de la isla. Mientras la guerra sigue en el fondo con la llegada de más y más tropas japonesas, el amor entre los dos intensifica. Además de la historia de Forbush y de Becque, hay la del lugarteniente Joseph Cable (Matthew Morrison) quien se enamora de Liat (Li Jun Li), la hija de la vendedora polinesia Bloody Mary (Loretta Ables Sayre) quien quiere casar a su hija con el joven y guapo Cable para que Liat no tenga que casarse con uno de los viejos cultivadores que pueblan la isla. Mientras tanto, el taimado soldado Luther Billis (Danny Burstein) trata de hacerse rico y conocer las isleñas que viven en el prohibido paraíso de Bali Ha’i.

Cuando Nellie aprende que de Becque estuvo casado anteriormente con una polinesia y que tiene dos hijos chiquitos (Laurissa Romain y Skipp Sudduth) que viven con él, los prejuicios de la mujer adocenada la prohíben que ella acepte la oferta de matrimonio que el hombre a quien ama le había hecho. Además, Cable no puede pensar en casarse con una polinesia por la misma razón, un pensamiento expresado perfectamente en una de las melodías You’ve Got to Be Carefully Taught” que el lugarteniente entona plañideramente. Al aceptar un proyecto importante por la marina americana, los dos hombres no sólo arriesgan su propia vida sino las esperanzas y el futuro de las dos mujeres.

La majestuosa partitura de canciones conocidas hace mucho para promover los argumentos del libro. “Dites Moi” entonada primero por los niños y después por Nellie, expresa el amor que le tiene a las criaturas y los esfuerzos de la mujer para aprender francés. En“A Cockeyed Optimist,” Nellie enuncia la inocencia de su propia personalidad. La magnífica “Some Enchanted Evening” cantada con fuerza y cariño por Szot, es el antema de lo que siente de Becque para la enfermera. Hay momentos cómicos tales como “I’m Gonna Wash That Man Right Outa My Hair” “I’m Gonna Wash That Man Right Outa My Hair,”en la cual Nellie trata de olvidarse de de Becque, “There Is Nothin” Like A Dame” vocalizada por el elenco masculino que es un homenaje cómico a la mujer, la extraordinaria “Honey Bun” cantada por Nellie y Billis en una presentación para celebrar el Día de Acción de Gracias, que casi para el espectáculo y “Bloody Mary” que celebra la astuta mujer. Melodías románticas abundan: “A Wonderful Guy” modulada por Nellie, “Younger than Springtime” armonizada por Cable acerca de la joven y bella Liat y “This Nearly Was Mine.”

La actuación de todos los miembros del elenco desde los marineros y las isleñas se acerca a la perfección y los principales son absolutamente estupendos. La Señorita O’Hara canta y actúa como un ángel y el Sr. Szot, un cantante de ópera del Brasil, es igualmente pasmoso. Desde el primer momento que están juntos en la escena, se da cuenta del amor que comparten. Matthew Morrison, muy galán y señoril, es creíble en el papel de Cable, Sayre es divertida como Bloody Mary y Danny Burstein es comiquísima en el papel de Billis, sobre todo con los dos cocos que usa cuando interpreta un número de la partitura. La puesta en escena musical es de Christopher Gattelli quien sobresale en los números más movidos.

Una estupenda “South Pacific” en cartelera en el Teatro Vivian Beaumont, 150 de la calle sesenta y cinco oeste, Nueva York. Funciones: martes las siete; miércoles a sábado, a las ocho; miércoles y sábado, a las dos; domingo, a las tres. Boletos: $75 a $125, disponibles al 212.239.6200 o al Telecharge.com.

*photo credit: Joan Marcus

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