“BILLY ELLIOT, THE MUSICAL” triunfa Obra musical lo tiene todo

“BILLY ELLIOT, THE MUSICAL” seguramente ganará la mayoría de los premios para mejor obra musical este año… se lo digo sin reservación alguna. La versión de la exitosa musical londinense, actualmente en cartelera en el Imperial Theatre de Broadway, es un triunfo artístico para todos los que la crearon.

Avivada por la centelleante coreografía de Peter Darling, la memorable dirección de Stephen Daldry, atrayente libro e ingeniosa letra de Lee Hall e impresionante si algo familiar música de Elton John, “BILLY ELLIOT, THE MUSICAL” produce un efecto encantador difícil de resistir… sobre todo para los amantes de la comedia musical americana. Para los afortunados teatreros en Providence quienes ya han obtenido sus boletos… o los que obtienen uno de los pocos que quedan… “BILLY ELLIOT, THE MUSICAL” ofrecerá una diversión cuyas canciones son movidas, cuyas situaciones son conmovedoras, cuya coreografía es asombrosa y cuyo elenco brilla tanto como las luces de Broadway. “BILLY ELLIOT” satisfará aún al conocedor de teatro más implacable.

El libro y la letra de las canciones hábilmente narran la historia de Billy (KIril Kulish, en la función que yo asistí), un joven de trece años, hijo de un minero, quien aprende un día que el ballet clásico le interesa más que el boxeo. Sin que su padre lo sepa, Billy decide gastar su dinero no en lecciones de boxeo sino en lecciones de danza. Aunque el padre (Gregory Jbara), un hombre involucrado en una huelga con sus compañeros, de inmediato cree que su hijo es un tanto raro, Billy sigue con el baile; según su maestra, la Señora Wilkinson (Hadyn Gwynne), el joven tendrá un futuro; por eso, ella le aconseja que trate de ganar una beca en el prestigioso Ballet Real. Para pedir una audición, Billy tendrá que pagar una suma de dinero, una imposibilidad para él y su padre, pero los colaboradores de éste juntan su dinero, Billy se pone a prueba y gana una posición en la escuela.

El relato de Billy y su lucha personal para realizar su sueño es, en sí, conmovedor e impresionante, pero además, hay tantos momentos memorables que añaden a la riqueza del libro. De vez en cuando, el espectro de la madre de Billy (Leah Hocking) lo visita en su memoria y, al menos en su recuerdo, le da el cariño maternal que tanto necesita. Un amigo llamado Michael (Frank Dolce) tiene problemas relacionados a su identificación sexual los cuales se expresan deliciosamente. Lo más impresionante, sin embargo, es la yuxtaposición de la historia de Billy con la de los mineros lo cual es vista en los números musicales, la letra y lo más asombroso aún, el baile; esto se ve más espectacularmente en el “Angry Dance” en el cual Billy se libera de sus frustraciones en un baile feroz que refleja su propia ira y malogros y los de los trabajadores.

Para narrar la historia de Billy, tres talentosos actores alternan el papel. Kiril Kulish es un maravilloso Billy, y, según la crítica en general, los otros dos, David Alvarez y Trent Kowalik, también lo son. También hay dos actores quienes alternan el papel de Michael. Frank Dolce casi se va con todos los aplausos cada vez que entra en la escena. Gregory Jibara es, como siempre, un actor consumado quien muestra todas las facetas del padre quien trata de balancear su vida familiar con su trabajo. Carole Shelley es perfectamente capaz en el papel de la Abuela olvidadiza. La estupenda Haydn Gwynne, quien originó el papel de la Señora Wilkinson en Londres, crea un personaje inolvidable en el papel de la mujer quien estimula al joven a luchar para alcanzar su meta.

La insólita escenografía de Ian MacNeil, ingenioso vestuario de Nicky Gillibrandy, perspicaz iluminación de Rick Fisher y sonido de Paul Arditti añaden mucho al lustre de la obra… pero lo que caracteriza la obra y que le da su estilo es la inconmensurable talento que se ve en cada elemento del inmensamente divertida “BILLY ELLIOT, THE MUSICAL.”

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